[...] tratan de mercantilizarlo todo, incluso a nosotros, como personas.
El texto tercero, comienza diciendo que “los medios de comunicación son educación”. Y yo ante esto, vuelvo a revisarme las definiciones de educación que anteriormente he encontrado y observo que aparecían palabras como “socializarte”, “humanizarte”, “liberación”...Hay algo que no me cuadra. Es cierto que los medios de comunicación te enseñan, pero ¿qué te enseñan? Opino que te enseñan lo que ellos quieren que veas, lo que ellos quieren que pienses y te transmiten los valores que ellos piensan que son los adecuados. Pienso que a través de los telediarios, entre otros muchos recursos, lo que se quiere es generar un único pensamiento, el cual, lo único que haga sea la optimización de los beneficios. También es verdad que hoy en día tienes que tener criterio y buscar la información que a ti te interesa, y no la que de manera más cómoda te muestran, a través de la televisión o a través de otros medios que están más a tu alcance. Aunque es verdad que hay que saber buscarla, y muchas veces no tenemos los medios o no sabemos cómo hacerlo.
Este texto comenta que educar, hoy en día es un negocio, y como bien comentaba un compañero en clase, negocio se puede entender como una negación del ocio y como un adoctrinamiento. Tratan de mercantilizarlo todo, de mercantilizarnos a nosotros como personas, sobre todo a través de la publicidad. Juegan con nuestras emociones para crearnos necesidades de las que se puedan beneficiar económicamente. Considero que la exclusión también es una forma de mercantilización: por ejemplo, en los últimos años se ha triplicado el número de niños y niñas que tienen TDAH, y la manera de dar solución a esto es la medicación, la cual tienes que conseguir en las farmacéuticas, a las cuales tienes que pagar. Ven problemas y enfermedades en todos lados, puesto que ya no nos ven como personas, sino como dinero. Es curioso como el mismo hombre que “descubrió” el TDAH (Leon Eisenberg) comentara en una entrevista, antes de su muerte, que era un trastorno ficticio, una enfermedad inventada para ganar dinero. Lo peor es que es así con todo, y es triste, porque nosotros nos lo creemos y entramos en su trampa.
Anteriormente, la escuela no contemplaba a todas aquellas personas que no seguían el ritmo “normal” del resto de la clase, y, en la actualidad, aunque haya más medios y la gente esté más sensibilizada, no se ofrecen todos los recursos suficientes para que la educación se adapte a las necesidades de todas y todos. Comentar también el otro punto de vista del avance de las tecnologías: han servido, sirven, y servirán de gran ayuda a la hora de apoyar a personas con dificultades. Aunque todo tiene un precio, y ese precio es elevado. Porque es verdad que ahora apenas hay actividades que hagamos en la que no nos preguntemos ¿cuánto cuesta? Estamos condicionados por el dinero, y nos olvidamos de que hay infinidad de actividades que no requieren de nada, tan sólo de un conjunto de personas que quieran divertirse y pasar un rato con los amigos. Por el contrario, parece que nos ponemos precio a nosotros mismos y yo me pregunto ¿cuánto costamos?
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