lunes, 15 de enero de 2018

Reflexión sobre el vídeo: La revolución virtual. “El precio de lo gratuito”.

[...] nombre que parece hasta gracioso y tierno: “cookie”.

El vídeo comienza diciendo que la revolución virtual es tan silenciosa que lleva en marcha ya muchos años, y que apenas nos damos cuenta dado que lo hace, puesto que es tan lenta, o eso nos quieren hacer creer a través de mostrarnos los avances conseguidos tan poco a poco, que casi no nos damos cuenta de la magnitud que va a alcanzar. Nosotros mismos nos hemos convertido en cómplices, somos los que divulgamos nuestra información por todas partes, sin pararnos a pensar en las consecuencias, no pensamos en la “letra pequeña”. 

Además nos introduce el tema de las fuentes gratuitas de información, por las cuales en un principio no pagamos nada de dinero, pero sí tienen otro precio, y más valioso que todo el oro del mundo, como puede ser nuestra identidad e intimidad. Realmente nos estamos vendiendo a nosotros mismos y a veces de forma totalmente consciente, pero a menudo pensamos que ello no va a repercutir para nada, cuando aunque por ahora sea así, en cualquier momento se puede tornar. Habla de la red para conectar a la humanidad. Lo cual en principio es algo bueno, es cierto que casi en cualquier momento escribes algo y lo publicas y lo puede ver cualquier persona, aunque no la conozcas y puede saber de tí, o estar en una punta del mundo y llamar a algún miembro de tu familia que esté en el lado opuesto al tuyo, y mantener una conversación con él, sin apenas esfuerzo. Pero por otra parte, la red hace vulnerables a las personas. Además, esto hay que cogerlo con pinzas y tener muy en cuenta que a menudo nos “espían”, a través de todas las redes sociales, y ya no sólo con las redes sociales, sino a través del e-mail, a través de las páginas que visitas y a través de las cookies. Y, es verdad que hoy en día si no aceptas las cookies, que aparecen al inicio de cada página en la que te metes, quizás no podrías visitar ninguna web, y a través de esas cookies reciben información nuestra, revelan nuestros intereses de cada sitio que visitamos a las redes comerciales. También, me hace gracia que algo que yo considero tan peligroso, le pongan ese nombre que parece hasta gracioso y tierno: “cookie”. Considero que lo que quieren es que ni siquiera le hagamos caso y pase totalmente desapercibido ante nosotros, cuando es algo que vemos muchísimas veces a lo largo de nuestros días. 

Por otro lado, también es cierto que la sociedad de la información avanza a velocidad de vértigo, sin nosotros notarlo, y mucha de la gente que no quiere estar en el mundo de las redes sociales, como puede ser whatsapp, queda totalmente excluida, y por ello ésto fomenta en parte la marginación y la exclusión. Tenemos que pararnos y pensar en la información que damos pues nuestros datos y los datos de terceras personas pueden estar (y seguramente estén) circulando por internet a gran velocidad, y nunca sabemos en manos de quién puede caer. Además tenemos que tener en cuenta que una vez que la información que sea esté online, ya no hay vuelta atrás.

Los pensamientos que expresamos y publicamos en la red, a menudo las administraciones los utilizan con un fin mercantil sin nosotros saberlo. 

Otra de las cosas que me ha llamado la atención del vídeo es la idea de que nos venden publicidad perfectamente dirigida, lo tienen todo bajo control, saben perfectamente nuestros gustos, tanto musicales, como de ropa, como de viajes y lugares que nos gustan...y todo ello lo usan para dirigir su publicidad y convertirla en NUESTRA publicidad, publicidad que casi elegimos nosotros mismos a través de meternos en páginas que nos gustan, y la verdad es que esto a mí, me produce escalofríos.

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